No da más espera una ley de costas en Colombia

Artículo publicado originalmente en Semana Sostenible en este enlace.

por Ana Lucía Maya Aguirre, Directora Del Observatorio Para La Gobernanza Marino Costera

Ya está radicado en el Congreso de la República un proyecto de ley que propone crear una Autoridad Nacional para la sostenibilidad en el territorio marino costero. Regulación que para algunos expertos se ha tardado en llegar.

En este país el mar parece algo lejano e inhóspito, no un privilegio geográfico y ecosistémico como debería. Sin embargo, en el Congreso de la República se han venido aprobando proyectos, como el de la prohibición de plásticos en la isla de San Andrés, que empiezan a trazar un camino para la protección de las costas y mares. En este sentido, para el período legislativo 2019-2020 se radicó ante el legislativo un proyecto de ley que aborda un tema crucial para el futuro del país: la gobernanza, la protección y la sostenibilidad ambiental en el territorio marino costero.

Lo primero es entender la importancia de nuestros mares y costas. A nivel global, los océanos son los pulmones olvidados del mundo. Estos producen entre 50 y 80 % del oxígeno que respiramos y absorben alrededor de 30 % de dióxido de carbono del planeta, es decir buena parte de la contaminación que producimos. Además de esto, los océanos proveen alimento y sustento a una parte considerable de la población y por si fuera poco, regulan las lluvias y el agua potable. Estos y más datos muestran que los océanos permiten que el mundo sea habitable.

Específicamente, Colombia tiene acceso privilegiado a dos océanos: el Pacífico y el Atlántico. Según el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (INVEMAR), el país tiene 892.118 km2 de aguas jurisdiccionales, esto equivale a dos veces y media el territorio de Alemania. El país tiene 3.184 km de línea de costa, equivalente en distancia a ir y volver de Barranquilla a Bogotá 4,5 veces o ir por carretera desde Bogotá hasta Antofagasta en Chile. Los medios de vida de la población colombiana costera dependen directamente de la biodiversidad marina y costera. Pero además no es necesario vivir a la orilla del mar, porque la población que vive en el interior del país también depende de los océanos; de allí proviene una parte de los alimentos, gracias a ellos se regulan los ciclos climáticos y se produce buena parte del oxígeno que se respira incluso si se vive en las montañas.

La mayoría de los colombianos crecemos ignorando que Colombia es más que tierra, que casi 50 % del territorio colombiano es marítimo. Se desconocen las amplias fronteras marítimas del país: Nicaragua, Costa Rica, República Dominicana, Haití, Honduras, Panamá, Venezuela y Jamaica por el Caribe; Ecuador, Panamá y Costa Rica por el Pacífico. Adicionalmente, la mayoría de la población colombiana no conoce la función e importancia de los ecosistemas marino costeros para la protección de las comunidades costeras, y también para el resto del país.

Por ejemplo, los arrecifes son las barreras naturales contra fuertes oleajes, proveen el hábitat a los peces y capturan dióxido de carbono. Los manglares, que están entre tierra firme y mar, también tienen funciones importantes; por un lado, desalinizan el agua que viene de los océanos, y por el otro lado, las especies que viven en los manglares purifican el agua que va al mar. Además, los manglares son como la guardería de muchas especies, que cuando crecen se pueden enfrentar al mar. Todos a la orilla del mar o en el interior del país nos beneficiamos de la función de los ecosistemas marinos y costeros.

Sin embargo, Colombia sólo se acuerda de sus mares cada vez que pierde un pedazo con sus vecinos en pleitos jurídicos. Pero no se ha ocupado de solucionar los problemas cada vez más graves en las costas y mares del país. Por ejemplo, la contaminación marina ocupó las noticias hace unas semanas cuando la basura inundó las playas de Puerto Colombia en el departamento del Atlántico. La erosión costera, es decir la reducción de la playa, es un problema gravísimo a lo largo de las costas en el país, que no sólo se produce por fenómenos naturales, sino también por las actividades del hombre, cuyos impactos no son bien evaluados o controlados.

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Estos problemas son difíciles de afrontar en Colombia porque no se cuenta con un marco regulatorio e institucional sólido que permita gestionar la sostenibilidad en el territorio marino costero. A diferencia de otros países latinoamericanos, el país no tiene ley de costas, ni tampoco una política decidida a proteger los mares y costas. Se pueden tomar ejemplos cercanos, como Costa Rica y Belice, países mucho más pequeños que el nuestro, que han apostado por proteger los ecosistemas marino costeros, promoviendo actividades como el turismo y la pesca sostenibles.

¿En qué consistiría la ley?

En este contexto, ya no da más espera la necesidad de regular la protección del territorio marino costero. El proyecto de ley de costas radicado en Cámara (073/2019C) propone la creación de una Autoridad Nacional para la Sostenibilidad en el Territorio Marino Costero, como autoridad e instancia superior de coordinación para la administración, supervisión y control de las actividades desarrolladas en los territorios y los ecosistemas marinos y costeros. Así como la creación de Comités interinstitucionales e intersectoriales en los niveles nacional, departamental, distrital y municipal, la expedición de una Política Nacional, y el fortalecimiento de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) para los estudios de impacto ambiental de obras, actividades y proyectos en el territorio marino.

También se busca la adopción de medidas para proteger ecosistemas sensibles y estratégicos, y la educación y cultura ambiental para entender la importancia de estos. La prevención y mitigación de la erosión costera, y el aumento de las áreas marinas protegidas. La creación de un Sistema de Información Marino Costera, con acceso abierto a información científica y sobre las amenazas, vulnerabilidad y uso de las zonas costeras.

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Los mares y costas nos deben interesar e importar a todas las colombianas y colombianos. El debate debe ser amplio, con la institucionalidad que ya hay, la comunidad académica, pero sobre todo con las comunidades afectadas. Debe ser un debate para promover que el Estado adopte las decisiones necesarias para garantizar la sostenibilidad en el territorio marino costero. Una discusión para la protección y el uso sostenible, pero no para acabar con lo que tenemos.